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Aceite de oliva de primera cosecha: calidad y buen gusto

Puede que no seas del todo consciente pero, a diferencia del vino, el aceite no mejora con el paso del tiempo. ¡Al contrario! Cuanto más tiempo pase, más va perdiendo sus propiedades. Es cierto que ahora los tipos de envasado que existen están mejor preparados para conservar sus cualidades durante más tiempo, pero eso no quiere decir que el sabor vaya a ser el mismo.

Porque no, no es lo mismo comprar el aceite ahora que en abril. Y tampoco es lo mismo comprarlo en mayo que en septiembre. Y es que, al igual que las castañas se comen mejor en Navidad o hay épocas específicas para comprar una determinada fruta, también el aceite tiene su mes clave. ¡Y es ahora!

Los meses entre octubre y diciembre son los más indicados a la hora de comprarlo porque es el momento en el que podrás encontrar aceites de primera cosecha. Estas cosechas tempranas permiten obtener un aceite único, de sabor intenso y aromas mucho más potentes. Su calidad es tal, que la inmensa mayoría son premiados en concursos a nivel nacional e internacional.

¿Cómo se consigue?

Tal y como te comentábamos, para conseguir estos aceites es necesario llevar a cabo una recolección de la aceituna algo más temprana de lo habitual, cuando todavía no está madura del todo. Esto hace que el aceite resultante tenga un sabor vibrante y un color mucho más intenso que el resto.

Hacerte con un producto de este tipo es una auténtica delicia para los sentidos. Te recomendamos probarlo sobre pan untado. ¡Increíble!

Desde OleoPalma somos ya expertos en crear aceites de primeras cosechas. Si lo que quieres es calidad, no dudes en pasarte por nuestra tienda online y echarle un vistazo a nuestros productos, como Oleaprimum.

¡Y cuidado! Porque quien prueba, repite.

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¿Utilizas correctamente el aceite de oliva? Los errores más comunes en su uso

 Todos hacemos uso del aceite de oliva a la hora de cocinar pero… ¿lo estamos utilizando de la manera correcta? Quizá pienses que sí, pero lo cierto es que a veces cometemos errores incluso sin darnos cuenta. Para que no te pase a ti, te mostramos a continuación unos cuantos ejemplos de las cosas que se hacen, pero que NO se deben hacer:

  1. Comprar aceite en función del precio. Hay una opinión muy extendida sobre que todos los aceites son iguales y por ello vale más comprar el barato. Sin embargo, esto difiere mucho de la realidad. Ni todos los aceites son iguales, ni todos tienen la misma calidad. De hecho, los más baratos suelen ser aceites refinados que no aportan nada bueno a nuestra salud. Uno o dos euros más en la compra de aceite pueden aportarle a tu salud grandes beneficios. Créenos, merece la pena.

 

  1. Comprar AOVE pero no usarlo para cocinar. También existe la parte inversa. Aquellas personas que sí compran el aceite de oliva virgen extra, pero que en cambio deciden no utilizarlo para cocinar, sino más bien como aliño en ensaladas pensando que así dura más tiempo. Una vez más, se trata de un pensamiento erróneo. Cocinar con AOVE es mucho más sano que utilizar el de girasol o cualquier otro aceite refinado.

 

  1. Pensar que un tipo de aceite vale para todo. De la misma manera, también hay quien piensa que con un solo tipo de aceite se puede hacer cualquier tipo de plato, y es cierto a medias. Evidentemente podrías hacerlo, pero eso no quiere decir que el resultado vaya a ser bueno. Al igual que ocurre con el vino, existen distintos tipos de aceite destinados a una tipo de cocina determinada. Hace unas semanas publicamos un artículo muy interesante al respecto sobre las variedades del AOVE y los platos para los que están indicados. ¡No pierdas detalle!

 

  1. Comprar un aceite «suave» pensando que es menos calórico. Muchas veces pensamos que comprando la opción «light» –o en el caso de los aceites, la «suave»–, será mejor para nuestra salud al tener menos calorías, pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que este tipo de aceites no son más que productos refinados mezclados con los restos del AOVE. Esa suavidad solo hace referencia a su grado de acidez. ¡Olvídate de los aceites de oliva que se venden como «suaves» y apuesta por la calidad del virgen extra!

 

  1. Dejar el aceite cerca del fuego. Este error es, quizá, el más común de todos. Muchos tienen la costumbre de pensar: «Como cada vez que voy a cocinar voy a utilizar aceite, mejor lo dejo cerca del fuego y así no tengo que andar moviéndome mucho cada vez que lo necesite». ¡Error, grave error! El aceite de oliva debe conservarse en lugares frescos y secos, lejos de sitios con excesivo calor; de lo contrario no solo perderá sus propiedades, sino que podría volverse hasta dañino. Deja a un lado la opción «cómoda» y apuesta por la opción «saludable».

¿Cometes alguno de estos errores? ¿Conoces alguno más? ¡Déjanos un comentario y te leeremos encantados!

 

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¿Cómo se elabora el aceite de oliva en una almazara?

Estamos más que acostumbrados a comprar el aceite ya envasado y listo para su consumo pero… ¿alguna vez te has parado a pensar en todo el proceso que hay detrás?

¡Nosotros te lo explicamos! Leer más

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Tres salsas elaboradas con aceite de oliva

Quien piense que el aceite de oliva se utiliza solo para freír, se equivoca, ya que este exquisito alimento se puede consumir de muchas formas, ¡hasta como guarnición! Una de las maneras más ricas de su uso es utilizarlo como ingrediente en cualquier tipo de salsa porque, por si no lo sabías, muchas de las salsas que consumimos habitualmente están elaboradas con aceite de oliva.

¡Aquí tienes tres sabrosos ejemplos!

  1. Alioli: Esta apetitosa salsa es un complemento básico en nuestra dieta mediterránea. De hecho, estamos más que acostumbrados a verla en todo tipo de supermercados o en la carta de cualquier restaurante. La pregunta es: ¿alguna vez has intentado hacerla tú en casa? ¡Es muy sencilla! Tan solo necesitarás un poco de sal, aceite de oliva y ajo al gusto. Una vez tengas los ingredientes, tienes que picar los ajos mientras vas añadiendo el aceite de oliva poco a poco hasta crear esa ligera salsa de alioli. Eso sí, no olvides añadir la sal o la mezcla te quedará sosa. También hay quien apuesta por añadirle un huevo a la receta. Eso ya te lo dejamos a tu elección porque con o sin huevo, el alioli sigue estando igual de rico.

 

  1. Salsa de yogur. Siguiendo en la orillas del Mediterráneo, esta conocida salsa es típica de las cocinas griegas y turcas. Para elaborarla es necesario un yogur, medio diente de ajo, zumo de limón, pimienta negra molida, sal, aceite de oliva virgen extra y, como opción, un poco de menta o hierbabuena. Mezcla todos los ingredientes y… ¡voilà! Un consejo: si ves que te queda un poco espesa, añade agua. Conseguirás aligerarla un poco.

 

  1. Guacamole. Hay muchas formas de hacer esta gustosa salsa de aguacate. Algunos prefieren añadir tomate a la receta, otros se decantan por el chile… Nosotros preferimos la receta básica: un aguacate, limón, un poco de cilantro, sal, pimienta al gusto y, como no… ¡aceite de oliva! Para preparar el guacamole primero deberás triturar el aguacate junto con el cilantro, añadiendo un poco de agua. Después, tan solo tienes que agregar el resto de ingredientes a la mezcla hasta conseguir una homogénea pasta verde. Fácil, ¿verdad?

Ahora ya solo te queda animarte a prepararlas.  Y si quieres que tus recetas tengan la máxima calidad, date un paseo por nuestra tienda online y descubre nuestras variedades de aceites.