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Peculiaridades de la flor del olivo

La flor del oro líquido

Orígenes ancestrales

Siendo España el primer productor mundial de aceite de oliva virgen extra seguro que, en alguna ocasión, has podido disfrutar de la visión de inmensos mares de olivos inundando fértiles valles. Por si aún no lo sabías, el olivo es un árbol milenario que se origina en épocas de las que, al margen de la arqueología, apenas quedan un puñado de crónicas dispersas.

Existen restos fosilizados de flores del olivo datados en la Edad de Bronce y encontrados sobre todo en la cuenca del mar Mediterráneo (España, Italia, norte de África, medio Oriente o Asia menor entre otros). De hecho, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que su existencia consta, como mínimo, desde el año 12000 a. C.

Importancia de la floración

La etapa más bella, importante y probablemente más desconocida en la vida de un olivo es sin lugar a dudas su proceso de floración. La rapa, (que es como se conoce a la flor del olivo), aparece entre los meses de abril y junio y tiene forma de pequeños racimos. Con tonos que van desde el blanco al amarillo, se agrupan en conjuntos que oscilan entre las 10 y las 40 unidades.

La flor del olivo.

Tras su aparición, las flores son fecundadas por el polen ya existente en el aire. Seguro que te interesará saber que el polen puede llegar a viajar cientos de kilómetros, incluso a través del mar, lo que ayuda de manera capital al intercambio entre distintas especies, aumentando su variabilidad genética y mejorando el sostenimiento del olivo en el lugar y el tiempo.

Después de ser polinizadas y aproximadamente una semana más tarde, los pétalos de los racimos se empiezan a desprender, empezando a formarse nuevas semillas de aceituna en lo que antes fue el núcleo de la flor. A este proceso se le conoce normalmente cómo cuajado y es la época más sensible en cuanto a lluvias torrenciales, granizo, heladas o falta de agua.

Durante los siguientes quince días el olivo empieza a dejar caer los frutos que no va a ser capaz de alimentar, en un proceso de selección natural donde solo los más fuertes y sanos sobrevivirán. Entre finales de octubre y enero todo este maravilloso ciclo culminará con la recogida de uno de nuestros mayores tesoros, la aceituna, con el que posteriormente elaboraremos nuestro mejor AOVE.

Oro líquido

Los usos del AOVE y las flores del olivo son tan variados como antiguos. Desde la elaboración de cosméticos y líneas de productos dedicados al cuidado de la piel pasando por la conservación de alimentos, la limpieza de diversos productos o la ornamentación floral. Es con la infinidad de aplicaciones en el campo de la gastronomía donde este milagro de la naturaleza se ha ganado con total merecimiento el sobrenombre de “oro líquido”.

Convertido en uno de los protagonistas de la nueva cocina de vanguardia, es uno de nuestros productos más cotizados y valorados en todo el mundo donde hoy en día nadie discute que el nuestro es, simplemente, el mejor aceite de oliva virgen extra del mundo.